Más de treinta mil personas, en su mayoría niños, acudieron a los jardines de la Casa Blanca para celebrar, junto al presidente Barack Obama y su familia, la carrera anual de los huevos de Pascua, una tradición que se remonta al siglo XIX.
Como cada año, la 135 edición del evento contó con la presencia de familias provenientes de cada uno de los 50 estados de la Unión y del Distrito de Columbia, algunas de ellas del pueblo de Newtown (Connecticut), donde en diciembre pasado un tiroteo terminó con la vida de 28 personas, 20 de ellas niños.
Al presidente le acompañaron, tanto en el balcón de la Casa Blanca como paseando por los jardines, su esposa, Michelle, sus hijas, Malia y Sasha, el perro familiar, Bo, y un conejo blanco de Pascua de dimensiones humanas.
La tradicional carrera de los huevos de Pascua en la Casa Blanca la introdujo en 1878 el presidente Rutherford B. Hayes, y año tras año se fueron añadiendo nuevas actividades hasta llegar a la jornada de hoy, en la que se contaron cuentos, se jugó al tenis y al baloncesto, se decoraron huevos e incluso se practicó yoga.