Uno de los militares que rescataron en 1997 a rehenes de la guerrilla MRTA de la residencia del embajador japonés en Lima contó que cada comando fue instruido para disparar ráfagas contra los subversivos, "acercarse al caído, bajar el arma y disparar nuevamente para asegurarse de que el terrorista esté fuera de combate".
Así lo relató el general del ejército José William Zapata al programa Contrapunto de Canal 2 de Televisión, para informe difundido ayer sobre la Operación Chavín de Huántar, que volvió a primer plano ante el pedido de una jueza para detener a 11 militares por el presunto homicidio de tres emerretistas que se habían rendido.
Un primer oficial involucrado, el general Jaime Patino, ya fue detenido y está bajo custodia de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo, que dirige el general de la Policía Nacional, Augusto Miyashiro, coincidentemente uno de los 71 rehenes rescatados por el plan Chavín de Huántar. raíz del rechazo de sectores del Congreso y ministros del gobierno del presidente Alejandro Toledo, que salieron a defender "a los héroes de la operación de rescate". Uno de los requeridos, el general José William Zapata, relató a Contrapunto (Canal 2-TV) el porqué los subversivos muertos tenían huella de tiros en la cabeza.
Por su parte, monseñor Laureano Crestar Durán señaló anoche que se sentía "profundamente consternado" por este asesinato, no obstante, manifestó que el mismo no es raro, porque en otras ocasiones han robado en varias iglesias.
En tanto, la Presidenta de Transparencia Internacional Capítulo de Panamá, Angélica Maytín, dijo que el día anterior había asistido a una misa en la iglesia de Guadalupe y escuchó el sermón de monseñor Altafulla. Señaló que se enteró del asesinato por la llamada telefónica de su hermano, quien en ese momento era uno de los feligreses que esperaban la salida de Altafulla para la eucaristía.