Los militares colombianos usarán botas blindadas para contrarrestar la acción mutiladora de más de 100,000 minas antipersonales enterradas en el país, informó ayer el semanario bogotano "El Espectador". Un informe del rotativo dice que las botas que usarán los uniformados "a simple vista parecen normales", pero "tienen una protección interna con láminas blindadas que protegen la punta y la suela" y "también poseen un revestimiento resistente al fuego".
Según cifras oficiales, en 24 de los 32 departamentos del país hay más de 100,000 minas conocidas en el país como "quiebrapatas". Sólo este año, según el semanario, las minas "provocaron la muerte de 228 soldados y mutilaciones a 252".
El Ministerio de Defensa, según el informe, "busca complementar la función del detector de metales, único mecanismo de control efectivo de las Fuerzas Militares contra esta arma de guerra casera utilizada por los guerrilleros y las autodefensas".
En tanto, en choques armados registrados en distintos puntos del país murieron ayer siete militares y dos rebeldes, informó la Agencia de Noticias del Ejército. Un teniente y cuatro soldados fallecieron cuando entraron en un campo minado que había sido preparado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en un área rural del municipio de San Juan César, a 670 kilómetros al noreste de Bogotá.
La patrulla realizaba operaciones ofensivas contra el frente 59 de las FARC cuando cayó en la trampa de la principal guerrilla del país. También un teniente murió y un soldado resultó herido en combates contra rebeldes de la misma organización que se sostienen del municipio de Utica, a unos 80 kilómetros al noroeste de la capital.