Una estatua de bronce, gigantesca y enormemente costosa, ha puesto en apuros al hombre que la promovió, el presidente de Senegal.
Abdoulaye Wade la ha llamado "El renacimiento africano", pero sus críticos dicen que este monumento, que se eleva ante la capital del país, Dakar, dice mucho más de los problemas de gobierno del continente que de su renacimiento.
Cuando esté acabada será más alta que la Torre Eiffel y que la Estatua de la Libertad. Representa a tres personas: un hombre que sostiene a una mujer, a su espalda, y a un niño que apunta con el dedo al océano.
Wade quiere evocar las aspiraciones de las nuevas generaciones y convertir la estatua en un foco para los turistas... y para su dinero.Pero quienes se oponen a estas colosales figuras recuerdan que costarán US$27 millones y que están siendo levantadas por norcoreanos.
"Algunos comparan la estatua con la Torre Eiffel", dijo Amadou Camara, profesor de Economía en el Instituto de Comercio y Empresa de Dakar.
"Pero los franceses ya tenían comida antes de construir la torre", lamentó. Las críticas también vienen de los expertos en arte. Para algunos, tiene reminiscencias "estalinistas", mientras que para otros no cuenta con la estética africana.