Millones de personas en todo el mundo celebraron la entrada en el año 2004 a pesar del temor a los atentados terroristas bajo la protección de un dispositivo de seguridad sin precedentes.
En las grandes ciudades del planeta, una multitud invadió las calles, empezando por un millón de personas en Sydney para admirar sus famosos fuegos artificiales sobre la bahía.
La metrópolis australiana con su emblemática ópera fue la primera en cambiar de página en el calendario a las 13H00 GMT ante las cámaras de todo el mundo.
Numerosos policías, algunos vestidos de civil y equipos con perros se mezclan este año con la gente bajo la atenta mirada de agentes colocados en las azoteas de los edificios, embarcados en lanchas que surcan la bahía o a bordo de helicópteros.
En otros lugares del mundo también se han tomado medidas de seguridad draconianas. En Estados Unidos, por ejemplo, Nueva York se preparó para una jornada de seguridad sin precedentes desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Algunas calles están bloqueadas, el espacio aéreo restringido y francotiradores velan por la seguridad de unas 700,000 personas en la ciudad. Miles de policías uniformados patrullan el Times Square, donde se sellaron todas las bocas de alcantarilla y se retiraron papeleras, distribuidores de periódicos y buzones para prevenir cualquier atentado con bomba.
Equipos antiterroristas especiales estarán alerta y las autopistas, aeropuertos e instalaciones portuarias serán vigiladas.
"No sabemos de ninguna amenaza particular contra Nueva York pero queremos estar seguros de que, si nos equivocamos, nos equivocamos por un exceso de prudencia y no al contrario", declaró el alcalde, Michael Bloomberg. BBBCELEBRAN 11 VECES
Los habitantes de la isla Ratmánov, en el estrecho de Behring, el paraje más oriental de Rusia, comenzaron a celebrar la llegada del 2004, la gran fiesta de Año Nuevo que se celebra 11 veces en territorio de este país.
Con sus 17 millones de kilómetros cuadrados de superficie y sus 11 husos horarios, el Extremo Oriente de Rusia empieza a descorchar las botellas de champán para despedir el 2003 y recibir el Año Nuevo a partir de las 12.00 GMT, cuando en Moscú son apenas las 15.00 de la tarde.
Después de Ratmánov, los brindis de Año Nuevo siguen una hora más tarde en Magadán, puerto sobre el mar de Ojotsk, y, cuando en Moscú son las cinco de la tarde, estalla el jolgorio en Jabárovsk, Najodka y Vladivostok, en el mar del Japón.
Por su parte, el papa Juan Pablo II oró ayer por la paz en el mundo entero en la última celebración de vísperas del año 2003 en la basílica de San Pedro, durante las cuales presidió un Te Deum de agradecimiento por el año que se termina.