El fiscal general de Israel, Yehuda Weinstein, informó al ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, que ha decidido imputarle por fraude, lavado de dinero, violación de la confianza y acoso de testigos.
Lieberman, que recibió la comunicación en medio del congreso en Jerusalén de su partido, el ultranacionalista Israel Betenu, tiene derecho a una audiencia previa con el fiscal para tratar de evitar la imputación por una investigación que dura una década.
Si recurre a la audiencia podría mantenerse en su puesto, pero si renuncia a la misma para no desvelar su línea de defensa, entonces se consumaría la imputación y se vería obligado a dimitir en cuanto su expediente llegase a los tribunales, se informó.
En su primera reacción, Lieberman manifestó su tranquilidad porque, dijo, “siempre” he actuado “de acuerdo a la ley”.
En agosto de 2009, la Policía israelí había recomendado a la Fiscalía General que procesara a Lieberman -ya entonces titular de Exteriores- por los citados cuatro cargos más el de soborno, que finalmente ha quedado fuera del acta de acusación.
Lo que ha trascendido del caso en la prensa local sitúa a Lieberman como responsable de unos presuntos delitos en los que participó incluso después de llegar al Parlamento y al Ministerio de Exteriores.
Las sospechas apuntan a que el ministro se habría embolsado cerca de $2.9 millones gracias a un entramado de empresas que levantó con ayuda de algunos asociados.