El solemne funeral por las 79 víctimas mortales del accidente de tren ocurrido en Santiago de Compostela comenzó en la catedral de dicha ciudad del noroeste de España presidido por los príncipes de Asturias.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el jefe del Ejecutivo regional de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, asistían también a la ceremonia, al igual que varios ministros y otras autoridades políticas y eclesiásticas, que junto con los familiares de las víctimas y fieles llenaban la catedral.
Los vecinos del barrio de Angrois, donde ocurrió la tragedia y quienes fueron los primeros en llegar para socorrer a las víctimas, asistieron a la ceremonia.
Centenares de fieles seguían el oficio religioso desde el interior del templo y también a través de una pantalla gigante instalada en la Plaza de la Quintana sobre el escenario que inicialmente se habilitó para celebrar las fiestas de Santiago Apóstol.