El helicóptero ruso MI-26 que cayó el lunes cerca de Grozny y que dejó 114 muertos, fue derribado por un misil disparado por rebeldes chechenos, según comprobaron ayer los investigadores, lo que convirtió el ataque en el peor golpe para las fuerzas rusas desde que comenzó la segunda guerra en Chechenia en 1999.
Un lanzamisiles portátil "Strela" fue encontrado cerca del lugar del desastre y testigos percibieron una estela de humo que dejó el misil al pasar, informó Interfax, citando una fuente militar del Estado mayor de las fuerzas federales en el Cáucaso norte.
"El arma del crimen" fue encontrada en el segundo piso de una casa en ruinas de cinco niveles, agregó la agencia. Estos elementos de información fueron presentados ayer al fiscal general Vladimir Ustinov y a otros miembros de la comisión de investigación.
Antes que estos detalles sean oficialmente divulgados, el ministro ruso de Defensa, Seguei Ivanov, instado por el presidente Vladimir Putin, suspendió de sus funciones al comandante en jefe de la aviación del Ejército, el general Vitali Pavlov, "hasta que finalice la investigación".
Por parte de los rebeldes, las primeras reivindicaciones del lunes fueron confirmadas ayer por Ahmed Zakaiev, enviado del presidente independentista checheno, Aslan Masjadov, en declaraciones a la radio Eco de Moscú. Aprovechó esta ocasión para llamar al diálogo al presidente Putin.
La jerarquía militar no pudo sostener durante mucho tiempo la tesis de un incidente técnico debido a la sobrecarga, como lo intentó hacer el lunes.
"La vaca", apodo que se utiliza entre los militares rusos para designar al helicóptero más grande y más poderosos que jamás haya existido, es capaz de transportar una carga de 20 toneladas. Según el reglamento, el aparato puede cargar 80 soldados además del equipaje. Pero muy a menudo, según la prensa rusa, la cantidad de pasajeros sobrepasa el centenar.
Varias fuentes militares citadas por las agencias rusas informaron en diferentes ocasiones de que la cantidad de ocupantes del helicóptero siniestrado eran de 117 a 156 personas.
Ivanov puso fin a esta incógnita, e indicó que había 147 personas a bordo, de las cuales 33 sobrevivieron. Siete de ellas salieron indemnes de la catástrofe, según él.
Entre las víctimas habría 21 oficiales, un niño que acompañaba a su padre y tres mujeres, según los militares. El helicóptero proveniente de Mozdok (Osetia del Norte), en donde hay una importante base militar rusa, estaba a punto de aterrizar en las afueras de Grozny, cuando fue alcanzado por un misil que lo obligó a realizar un aterrizaje de emergencia sobre un campo minado de los alrededor de Jankala (afueras de Grozny).
Una de las minas habría explotado cuando el aparato tocó tierra y luego, los sobrevivientes que intentaban alejarse del helicóptero en llamas habrían muerto al pisar otros artefactos, según los militares rusos. Los socorristas sólo pudieron intervenir cuando lograron quitar las minas del terreno.
Por otro lado, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, decretó jornada de duelo nacional el próximo día 22 de agosto por las víctimas mortales del desastre, el mayor en la historia de la aviación militar del país.
"Como resultado de la catástrofe área de helicóptero militar Mi-26 ocurrida el 19 de agosto de 2002 en el territorio de la república de Chechenia se produjeron numerosas víctimas", se afirma en el preámbulo del decreto difundido por el Kremlin.
Según la disposición presidencial, durante la jornada de duelo la bandera nacional será izada a media asta en todo el territorio del país y las cadenas de radio y televisión deberán abstenerse de emitir programas de entretenimiento.