El robo de una invaluable cruz bizantina y otra docena de objetos del tesoro de la catedral de Tournai (oeste) continuaba envuelto en el misterio, sin pistas sobre los ladrones.
La cruz pectoral, adornada con piedras preciosas y que se dice contiene un trozo de la verdadera cruz en la que fue crucificado Jesucristo, pertenecía al tesoro de la catedral desde el siglo XIII.
Dos individuos armados, disfrazados con pelucas e implantes, irrumpieron en la sala del tesoro, golpeando a quienes quisieron intervenir.
Allí se apoderaron de la cruz a pesar del sistema de alarma y el cristal blindado que la protegían.
Los delincuentes también se llevaron una docena de objetos, entre ellos ocho cálices de los siglos XVII y XIX y otra dos cruces pectorales, antes de huir en un vehículo conducido por un cómplice.
La policía, alertada por la activación de la alarma, los persiguió, pero perdió su rastro en una autopista.
Dijo que para su única salida anual de media jornada para una procesión estaba asegurada en 25 millones euros, unos 36,7 millones de dólares por un consorcio de aseguradoras.
"Las compañías de seguro se negaban a cubrir un objeto de ese tipo" de forma anual, explicó el religioso.
Se presume que la persona que robó la cruz sea un coleccionista, ya que es demasiado conocida.