Un estudio ha demostrado que el consumo de melatonina, una molécula natural sintetizada por la práctica totalidad de los seres vivos, puede ayudar a prevenir la aparición del párkinson, al ser un potente agente antioxidante y antiinflamatorio.
Se confirmó además que otras sustancias análogas a la melatonina también tienen un importante papel protector frente al daño oxidativo e inflamatorio y en la recuperación de la actividad del complejo I, cuya inhibición es un evento fisiopatológico fundamental en el desarrollo del párkinson.