La actividad de dos moléculas de ARN (los microARN miR-335 y miR-126) presentes en células tumorales de cánceres malignos de mama impide que estos se extiendan a huesos y pulmones, según un artículo de la revista Nature y en el que participa el equipo del investigador Joan Massagué.
Mientras que el miR-126 reduce la proliferación y el crecimiento del volumen del tumor de mama, que es el más frecuente entre las españolas (se calcula que una de cada 10 lo desarrollará en su vida), el miR-335 suprime la metástasis y la migración a otros tejidos de las células cancerígenas que pueden llevar a la muerte del paciente.
Además, un tercer microARN (el miR-206) podría cumplir una función semejante al miR-335.