Un grupo de monjas recién llegado a Cuba condecoró al presidente Fidel Castro luego que el gobierno participó en la inauguración de un convento de su orden religiosa.
En la ceremonia del sábado en la noche, las monjas de la orden religiosa las brigidinas impusieron al presidente Castro la medalla honorífica de Comendador"".
Santa Brígida es la patrona de Europa y sus discípulas se instalaron desde este fin de semana en la isla, gracias a las gestiones del clero mexicano ante Castro.
Al evento - un gesto de acercamiento a la Iglesia Católica cinco años después de la visita del papa Juan Pablo II - asistieron dos cardenales: uno de México y uno del Vaticano.
No asistió sin embargo el cardenal Jaime Ortega, máximo representante del clero en Cuba, aunque por la mañana había celebrado una misa en honor a las brigidinas.
Con su hábito gris y el tocado en cruz que caracteriza a estas hermanas, la abadesa Tekla Famiglietti cruzó por el pecho del líder cubano, vestido de traje negro y corbata, la banda y los broches que conforman la medalla.