El presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó hoy que representantes de la Iglesia católica y de la ONU hayan defendido al ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas, cuya vivienda fue atacada y ocupada por una turba.
Según Morales, en otras ocasiones en que las víctimas eran del oficialismo esas instituciones permanecieron calladas.
"Ahora está de moda Víctor Hugo Cárdenas, que los hermanos atacaron su casa, pero cuando quemaron la casa de nuestro prefecto (gobernador) en Chuquisaca (David Sánchez) no hicieron ninguna bulla, calladitos", afirmó Morales en un acto público en la región oriental de Santa Cruz.
Morales se refirió así al rechazo expresado por la Iglesia católica y la ONU a la ocupación de la vivienda de Cárdenas en el altiplano boliviano por parte de campesinos afines al Gobierno.
El mandatario mencionó los ataques a las viviendas del ex prefecto de Chuquisaca David Sánchez y del senador oficialista Abraham Cuéllar, sobre los que "nadie dijo nada".
"Cuando algún pobre sale herido" ni la prensa ni funcionarios de la ONU ni representantes de la Iglesia católica se pronuncian, se quejó Morales.
El líder indígena criticó además que Cárdenas, posible rival suyo en las elecciones generales de diciembre próximo, cambiase su apellido aimara por otro de origen español.
"He leído en algunos periódicos que los abuelos del altiplano dicen: no perdonamos cómo este señor ha cambiado su apellido, es una traición a la familia; yo escuché decir (que) quien se cambia de apellido traiciona a su sangre", agregó.
Los campesinos que ocuparon la casa de Cárdenas decidieron ayer en un cabildo expulsar al ex vicepresidente de la comunidad por no cumplir con los usos y costumbres de la misma, y expropiar su vivienda para convertirla en un asilo de la comunidad indígena.
Varios sectores políticos opositores han reprochado lo sucedido con Cárdenas y lo consideran una represalia del oficialismo, mientras que el Gobierno ha negado su presunta responsabilidad en las acciones de los campesinos.
La oficina de Naciones Unidas en Bolivia, un representante de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Iglesia Católica también expresaron su preocupación ante la agresión sufrida por Cárdenas y su familia.