El presidente de Bolivia, Evo Morales, achacó a "grupos delincuenciales" los disturbios en Sucre, que causaron tres muertos y más de 130 heridos este fin de semana y dio por segura la ratificación de su nueva Carta Magna, aprobada anoche por 136 de los 255 constituyentes.
Morales no habló en concreto sobre los fallecidos, dos manifestantes y un policía linchado, pero pidió una investigación "urgente e imparcial" para dar con los responsables.
El mandatario acusó al líder opositor y ex presidente Jorge Quiroga, jefe de la alianza derechista Poder Democrático y Social (Podemos), de haber promovido la violencia en esa ciudad.