El presidente de Bolivia, Evo Morales, continuó su huelga de hambre en demanda de la ley que permita celebrar elecciones generales este año, pero el debate en el Congreso sobre la norma está paralizado tras el abandono de varios legisladores de la oposición.
Morales permanece desde el jueves en ayuno en el Palacio de Gobierno de La Paz junto con los líderes de los movimientos sociales que le apoyan, en un esfuerzo, según dijo a los periodistas, para hacer que la crisis que vive el país “se resuelva de forma pacífica”.
Pero a pocos metros de los huelguistas, en el Congreso Nacional, el debate sobre el nuevo régimen electoral se encontraba en suspenso, por la ausencia de buena parte de los legisladores opositores.
Este abandono se produjo el jueves tras aprobarse en primera instancia (no definitiva) la ley electoral.
La sesión se desarrolló en medio de la polémica, ya que el presidente del Parlamento y vicepresidente del Gobierno, Álvaro García Linera, llamó a votar a mano alzada de forma sorpresiva cuando muchos parlamentarios de la oposición estaban ausentes.
El senador opositor Carlos Borth, uno de los interlocutores para consensuar la ley electoral, afirmó que no se reanudará la sesión del Congreso hasta que no se restablezca la comisión negociadora, a fin de cerrar un acuerdo sobre el texto.
Por su parte, el líder cubano Fidel Castro aseguró que no tiene la menor duda de que Morales, "saldrá victorioso" de su actual batalla contra la oposición.