El presidente egipcio Mohammed Morsi cesó a su director de inteligencia y al gobernador del Norte del Sinaí tras el cruento ataque del fin de semana en el que milicianos islamistas mataron a un total de 16 soldados.
Morsi pidió además al ministro de Defensa Hussein Tantawi que reemplace al comandante de la Policía Militar, una fuerza que ha sido muy utilizada desde que el presidente Hosni Mubarak fuera derrocado hace 18 meses. Además, cesó al comandante de la Guardia Presidencial y designó nuevos jefes de seguridad en El Cairo y la policía central de seguridad, una importante fuerza paramilitar usada con frecuencia contra los desórdenes callejeros.
Los cambios siguieron a la matanza del domingo de 16 soldados en un puesto de guardia de la península del Sinaí junto a la frontera con Israel y la Franja de Gaza.
El ataque generó interrogantes sobre la preparación de las fuerzas egipcias en la zona, especialmente tras advertir Israel hace varios días de la inminencia de un ataque.