El alcalde de Moscú, Yuri Lujkov, instó ayer a la población a mantener la calma, en momentos en que la capital rusa era invadida por la humareda de los incendios forestales que se registran en la región.
Los moscovitas amanecieron con una atmósfera aún más irrespirable, dado que el aire se carga cada día más de un humo amarillento y de gas carbónico que penetra en las casas y oficinas.