El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Igor Ivanov, dijo ayer que su gobierno no respaldaría una eventual acción militar de Estados Unidos contra Irak, horas después de que el presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, un aliado clave en la guerra contra el terrorismo en Afganistán, también declarara su oposición a un ataque estadounidense.
"Hemos subrayado en varias ocasiones que una solución militar no sólo complicaría el problema iraquí sino también toda la situación en Medio Oriente", indicó Ivanov después de reunirse con su homólogo iraquí, Naji Sabri.
Al ser interrogado sobre la reacción de Moscú si el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fuera llamado a autorizar los ataques contra Irak, Ivanov declaró que espera que "no sea necesario" un veto ruso. "Espero que esta cuestión no sea planteada al Consejo de seguridad, que un veto de Rusia no sea necesario", indicó.
"Pensamos que la situación de Irak puede solucionarse únicamente por medios diplomáticos. Estudiamos las declaraciones de Washington sobre el carácter inevitable de una solución militar al problema iraquí. No hubo ni un solo argumento bien fundado que pruebe que Irak amenaza la seguridad nacional de EU", agregó el jefe de la diplomacia rusa.
Las declaraciones estadounidenses "son de naturaleza política", acusó. Durante las últimas semanas, Rusia manifestó varias veces su oposición a un ataque estadounidense y reclamó una solución política con la participación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En tanto, en Islamabad, Musharraf declaró que "no me gustaría para nada involucrarme, no me gustaría que Pakistán se involucre" en un ataque a Irak. "Tenemos demasiado en nuestras manos interna y regionalmente, no me gustaría involucrarme en ninguna parte afuera". Musharraf dijo creer que un ataque "ciertamente tendrá un efecto adverso en el mundo islámico y en otras partes". Según su impresión, "no hay apoyo total" para una ofensiva en Iraq, "ni siquiera en la Unión Europea y las otras grandes potencias, como Rusia y China, que están en contra".
El mandatario paquistaní dijo que la distancia geográfica de su país con Irak hacía que la cuestión fuera de menor urgencia para él. Afirmó que mantendría su postura incluso si el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, le pidiera que se incorpore a una coalición, porque se opone a atacar otro país musulmán además de Afganistán y causarle daños a la población civil.
Musharraf enfrenta una fuerte oposición interna por su apoyo a la guerra de Estados Unidos en Afganistán contra el movimiento islámico integrista de los Talibán y la red terrorista al Qaeda de extremista árabe saudita Osama bin Laden. Algunos opositores lo llaman burlonamente "Busharraf".
Irak, intensificando una ofensiva diplomática para evitar una posible acción militar de EU, mostró ayer señales de ceder en su posición respecto a los inspectores de armas de las Naciones Unidas. El viceprimer ministro iraquí, Tareq Aziz, quizás tratando de explotar el aparente fracaso de EU en lograr consenso en su posición contra Irak, dijo que Bagdad no había descartado un retorno de los inspectores, que salieron del país en 1998 en vísperas de un bombardeo de la aviación estadounidense y británica. "Todavía eso está bajo consideración", dijo Aziz en Johannesburgo, donde asiste a la Cumbre para la Tierra.
Ese comentario se contradice con las declaraciones que el propio Aziz hizo el domingo a la cadena de televisión CNN, cuando dijo que Bagdad no consideraba permitir el regreso de los expertos a Irak bajo la dirección del jefe de inspectores de armas de la ONU, Hans Blix.
Cuando se le preguntó si durante su estadía en Johannesburgo tenía previsto sostener conversaciones con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, Aziz respondió: "No estoy seguro. Quizás sólo le diga "hola" a un viejo amigo". Irak trata de evitar una acción militar de EU destinada a derrocar al presidente Sadam Hussein y a destruir la capacidad que según Washington, tiene Bagdad para desarrollar armas de exterminio masivo.
"Enviaremos representantes a todos los países del mundo (...) para explicar nuestra posición y agruparlos en contra de la agresión", dijo ayer en Bagdad el vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, quien la semana pasada viajó al Líbano y a Siria en busca de apoyo.
Pocos países, aparte de Israel, han mostrado entusiasmo por un ataque unilateral de EU y muchos se han opuesto con firmeza a una invasión destinada a provocar un "cambio de régimen" en Bagdad. El ministro israelí de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, dijo ayer en Johannesburgo que su país no se involucraría en la decisión de EU de atacar a Irak, aunque cuestionó la conveniencia de que se demoren en llevarlo a cabo. "Nosotros creemos que ellos al menos tienen armas biológicas, podrían tener acceso a armas químicas y están tratando de desarrollar armas nucleares", dijo en un apartado de la cumbre.