Cobb, dijo que "a Chita le gustaba pintar con los dedos y disfrutaba viendo reír a la gente". Según Cobb, "la chimpancé parecía estar en sintonía con los sentimientos humanos".
La directora del centro, también aseguró que el animal era tranquilo, pero los voluntarios que se encargaban de su cuidado manifestaron que "Chita", tenía una forma muy particular de protestar, ya que arrojaba heces, cuando no le gustaba a lgo que estuviera pasando.
En el año 2006, recibió con motivo de su 74 cumpleaños, un homenaje y el premio Calabuch por sus méritos artísticos en el Festival Internacional de Cine de Comedia de Peñíscola.
Chita, murió a los 80 años, luego de tener cerca de una decena de chimpancés, que la sustituyeron en rodajes de secuencias de la saga.
Según informa esa fundación en su página web, han puesto a disposición de los fans de la mona Chita, un apartado para dedicarle un último adiós.