Dos palestinos, una niña de seis años y un hombre de 63, que habían sido alcanzados por disparos israelíes en dos incidentes separados, murieron ayer como consecuencia de sus heridas, informaron fuentes médicas palestinas.
La niña de seis años, Nevin Silmi, fallecida en Gaza, había recibido una bala en la cabeza durante una breve incursión del ejército israelí el pasado 21 de julio en el barrio de Zeitun, donde vivía, cerca de la ciudad de Gaza, según esas fuentes.
Por su parte, Marwan Khial había sido herido de varias balas en la espalda y las piernas el pasado 15 de julio mientras intentaba atravesar a pie el retén militar de Netzarim, al sur de Gaza.
En tanto, Hamas advirtió a Israel de que no tome represalias por el atentado de la universidad hebraica de Jerusalén, jurando que matará a 100 israelíes por cada uno de sus dirigentes asesinados.
"En respuesta al asesinato de cada dirigente de nuestro movimiento, nosotros mataremos al menos a 100 sionistas", amenazaron en un comunicado las Brigadas Ezzedin al Qasam, el brazo armado del movimiento radical islamista.
"Hemos pedido a nuestros grupos que continúen con sus operaciones militares y de martirio (atentados suicida)", añadió el brazo armado.
Reivindicando el atentado de Jerusalén, que causó siete muertos y 70 heridos, Hamas afirmó que se trató de su "primera respuesta" al ataque israelí del 22 de julio en Gaza, que costó la vida a su jefe militar, y a otros 14 palestinos, entre ellos nueve niños.
Por otro lado, el presidente George W. Bush dijo ayer que estaba "furioso" por el ataque del miércoles, pero cree que la paz todavía es posible en el Oriente Medio.
"Estoy simplemente tan furioso como Israel ahora mismo", dijo Bush en Washington antes de una reunión con el rey Abdullah de Jordania. "Me enfurece la pérdida de vidas inocentes. Sin embargo, a pesar de mi furia, aunque estoy enojado, todavía creo que la paz es posible".