Los servicios secretos de Rusia mataron a Shamil Basáyev, jefe militar de la guerrilla separatista chechena, cuando junto con sus hombres preparaba un atentado de cara a la cumbre del G8, anunció el jefe de los servicios secretos rusos, Nikolai Pátrushev.
"Este es el castigo que los bandidos merecieron por nuestros niños en Beslán, en Budiónovsk, por todos los actos terroristas que perpetraron", dijo Vladimir Putin.