La mexicana Luz Isabel Cueva, la última sobreviviente de las monjas carmelitas que acompañaban al arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero al momento de su asesinato en 1980, falleció en San Salvador de causas naturales.
Cueva, más conocida como “sor Lucita” o “madre Lucita”, murió en San Salvador a los 91 años por complicaciones bronquiales y de una hernia, y fue sepultada ayer en el cementerio de Santa Tecla.
Antes del sepelio, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, celebró una misa en la capilla del hospital de cáncer La Divina Providencia, que ella fundó, y la misma donde un francotirador desconocido mató a Romero el 24 de marzo de 1980.
Cueva, originaria de Tecolotlán (Jalisco), era una de las monjas que ayudaban a Romero y que asistían a la misa que él oficiaba al momento del crimen.
Una integrante de la comunidad carmelita, Elsy Gaitán, dijo que “sor Lucita” relataba que, tras escucharse la detonación, vio hacia donde había procedido el disparo, con la intención de ver “al asesino, pero era imposible porque ya no había nadie”.