Al menos 20 soldados del ejército murieron ayer en una emboscada de guerrilleros izquierdistas en una región selvática y montañosa del noroeste de Colombia, en el peor ataque que sufren las Fuerzas Militares en al menos cinco años, informaron fuentes castrenses.
El ataque a un pelotón del ejército adscrito a la décima séptima brigada se produjo entre los municipios de Mutatá y Chigorodó, en el departamento de Antioquia, unos 370 kilómetros al noroeste de Bogotá, cuando patrullaban la región.
El ejército acusó del ataque a las FARC.
El comandante encargado del ejército, general Roberto Pizarro, viajó a la zona del ataque para dirigir personalmente una contra ofensiva sobre la columna rebelde responsable del ataque.