El sistema aún continúa activo y el Servicio Nacional de Meteorología ha emitido una alerta de tornado en el noreste y sureste de Kentucky, el este de Tennessee, la costa de Georgia, Alabama y el norte de Florida.
Advirtió, además, que la tormenta "es capaz de generar granizo del tamaño de una moneda y vientos con poder destructivo".
Imágenes de televisión muestran casas destruidas o seriamente dañadas en Dublin, al lado de otros edificios que han resultado indemnes. Una persona murió en esa localidad, situada al sureste de Atlanta.
Otra pereció en la pequeña ciudad Kite, que fue completamente destruida, según las autoridades de Georgia, donde por lo menos 85,000 personas están sin electricidad.
"Oí un sonido como de un tren", relató Roosevelt Farrington, un residente del condado de Clayton, a un canal local de televisión en Georgia. "La parte de arriba de la casa parecía vibrar", dijo.
Su vivienda no sufrió daños, pero las ráfagas potentes de viento dañaron tejados y derribaron numerosos árboles en su barrio, afirmó.
Evalúan daños.
Mientras el sistema se desplaza hacia el noreste, como es el patrón de las borrascas en esa región de Estados Unidos, las autoridades evalúan el daño y estiman el número de bajas.
El departamento de emergencias de Missouri informó que al menos 12 personas murieron al suroeste del estado, 10 de ellas en el condado de Newton.
En las localidades afectadas las autoridades montaron refugios provisionales en iglesias en colaboración con la Cruz Roja estadounidense.
La autopista U.S. 60 está cerrada por la cantidad de escombros que cayeron sobre el asfalto.
En el estado de Oklahoma hay siete muertos y los servicios de emergencia buscan a supervivientes con la ayuda de perros entre montañas de madera, ladrillo y objetos personales.
La zona de las grandes llanuras del centro de Estados Unidos es conocida como "el callejón de los tornados" porque es especialmente propicia a la formación de esos sistemas, que cada año se cobran víctimas.