En el segundo sótano de un búnker de la Policía Federal mexicana hay una sala de mando dotada con la última tecnología, rodeada con pantallas que suministran continuamente información y que todavía no se ha utilizado para su función.
Se encuentra en el centro de inteligencia de la Secretaría de Seguridad, en el poniente de la capital, un lugar de acceso muy restringido que, excepcionalmente, fue abierto para que un grupo de periodistas conociera las entrañas de la inteligencia policial.
La sala es el corazón de este centro. Se trata de una gran mesa con forma ovalada, rodeada de pantallas que entregan imágenes de cámaras fijas y aéreas, fichas policiales, capas cartográficas, diagramas y el registro de voces sospechosas.
Allí se sienta el presidente de México con su gabinete de seguridad en caso de gran emergencia nacional, ya sea por razones de seguridad o por catástrofes naturales.
“Nunca se ha usado para sus fines”, sostiene el subsecretario de Tecnología de la Información de la Secretaría de Seguridad Pública, Francisco Niembro.
En un recorrido de dos horas y media, sin cámaras, Niembro y otros asistentes enseñaron los pasillos de esta unidad de inteligencia, donde mil 800 especialistas trabajan a diario, 24 horas al día, para prevenir el crimen.
El complejo incluye laboratorios de la policía científica, talleres de desarrollo de tecnología, distintos salones con investigadores dotados de computadoras personales y una gran sala con 20 filas de equipos informáticos.
Hay archivados cerca de 500 millones de documentos, desde licencias de conducir hasta diagramas de vínculos de presuntos delincuentes, pasando por fichas policiales, demandas judiciales y voces registradas de miles de personas.