El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, amenazó ayer con confiscar las sucursales de las empresas extranjeras, cuyos países apliquen sanciones económicas contra su régimen.
Ante miles de seguidores convocados en el centro de Harare, Mugabe, de 87 años, proclamó que “debemos tomarlas”, y pidió el levantamiento de las sanciones internacionales contra su país.
El Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron restricciones de viaje, congelación de bienes y embargo de armas a Mugabe y 200 de sus aliados por abuso de derechos y fraude electoral.
Los simpatizantes de Mugabe portaban pancartas alusivas a los bancos ingleses Barclays y Standard Chartered, la proveedora de servicios financieros Old Mutual y el conglomerado minero Río Tinto, como las primeras empresas de la lista para ser confiscadas.
El presidente reclamó “el fin inmediato de esta forma de agresión a mi país y mi gente”.