María Díaz Cortés es una mujer de etnia gitana que ha conseguido llegar a los 115 años, pese a que desde hace 40 vive en el asentamiento de extrema pobreza del Vacie, en Sevilla (sur), sin agua caliente y sin las condiciones sanitarias necesarias para alguien de su edad, atendida por sus hijas y nietas.
La historia de esta longeva mujer, que apenas puede hablar y oye con dificultad, comenzó en 1892, cuando nació en la ciudad de Granada.
Pronto se fue a vivir a Sevilla, donde se casó y formó una numerosa familia asentada siempre en área de pobreza y a la que sustentaba con la venta ambulante.
María se trasladó con los suyos al Vacie, a la calle Polvero, "la única calle que había aquí", según una de sus hijas, pero más tarde la "subieron" a una de las casas prefabricadas y continúa allí.