Elba Muñoz es comadrona, pero dejó de traer niños al mundo para cuidar 143 primates que ha rescatado de manos de traficantes, de circos y hasta de un laboratorio universitario, y protege a la única colonia de monos barrigudos que se ha reproducido en cautiverio en América Latina.
"Antes éramos una familia de dinero y ahora somos una familia de monos", dijo sonriente.
Mientras exhibe a una reportera en su Centro de Rehabilitación y Rescate de Primates de Peñaflor, ellos la reconocen y emiten vocalizaciones de alegría. Ella les responde cariñosa, llamando a cada uno por su nombre.
Uno de los más expresivos es Pulito, un mono barrigudo que llegó de dos meses, pesando 350 gramos, mientras que el peso mínimo al nacer son alrededor de 500 gramos.