Dos astronautas instalaron ayer un brazo de aluminio de 14 toneladas en la estación espacial internacional en órbita con la ayuda de una enorme grúa, y acto seguido, otros dos salieron en caminata espacial para hacer las instalaciones eléctricas.
Tan pronto como el último de los cuatro pernos motorizados aseguró la gruesa pieza de aluminio a la estación, los astronautas visitantes, del transbordador Atlantis, David Wolf y Piers Sellers gritaron “excelente’’ cuando se aventuraron al espacio. Su trabajo consistía en hacer todas las conexiones eléctricas vitales.
La astronauta de la estación espacial, Peggy Whitson y la astronauta Sandra Magnus, del Atlantis, iniciaron las tareas de construcción a 385 kilómetros de altura poco después de levantarse. Utilizaron el brazo robótico de la estación para extraer de la bodega del Atlantis el brazo de aluminio de 13.75 metros de largo y 4.50 de ancho que trajeron en el transbordador.
Tres horas después, las mujeres colocaron la estructura en su lugar. Un gancho articulado aseguró el brazo de aluminio.
El Atlantis llegó el miércoles con su carga, que entre otras provisiones incluyó una salsa para los tres residentes de la estación, Whitson y dos cosmonautas rusos, Valery Korzun y Sergei Treschev.
Después de cuatro meses de alimentos enlatados, Whitson había pedido algo más sustancioso.