Toribia Venado, oriunda de la comarca Ngöbe Buglé, asesora legal voluntaria de la Coordinadora de Mujeres Indígenas, enfermera, abogada e investigadora de asuntos relacionados de esta etnia, manifestó que la situación de las mujeres indígenas es grave, porque no se respetan sus derechos, inclusive en sus propias comarcas no pueden acceder a puestos y su participación política es nula.
"Hay que comenzar por las comarcas, porque todo se le da a los hombres, quienes se han auto nombrado guardianes" y todas las prioridades son para ellos.
En la educación, las niñas indígenas deben abandonar las escuelas y comenzar a formar familias, en cambio, los varones sí pueden seguir estudiando.
Las mujeres son estigmatizadas, estudian hasta tercer grado, y es a ellas a quienes hay que darles educación para que la población salga de la pobreza, afirma.
En las comarcas tampoco se respetan los derechos humanos, sexuales ni de los niños, sostiene.
Para Toribia Venado, la educación debe cumplirse con perspectiva de género, que reconozca los derechos de todos, pues le preocupa los datos relacionados con la educación en ese sector.
Aunque reconoció como positivo el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, que adelanta el Ministerio de Educación, opina que beneficiará más a los adultos, cuando se debe enfocar en la niñez, sobre todo en las mujeres.
Sustenta su posición en que la cultura de los indígenas centra más su atención en la educación de los hombres, y las niñas apenas llegan a tercer grado, y están destinadas a convertirse en madres.
Hay que darle educación de calidad, respuestas tangibles a sus problemas, crearle fuentes de trabajo auto sostenibles, y terminar con las consultorías millonarias que no llegan a ningún resultado, aseguró.
Señaló que la mala distribución de las riquezas también influye en la agobiante situación de los indígenas panameños, e insistió en que necesitan calidez y calidad en la educación e inclusive debe irse planificando una universidad accesible para los indígenas.
Citó los casos de indígenas que no ingresan a la Universidad de Panamá para estudiar medicina, pero sí en Cuba donde se supone que los exámenes son más estrictos.
Además, la comunidad enfrenta el aumento de casos de VIH
SIDA y Kuna Yala tiene el quinto lugar de prevalencia en el país y en la comarca Ngöbe Buglé se conocen 4 casos de varones que han regresado buscando la cura tradicional indígena como la brujería, los baños de hierbas y otros.
Para Toribia Venado la situación de los indígenas no mejora por la falta de atención de parte de los gobiernos que no tienen voluntad política para ayudarlos, no les brindan educación de calidad, no construyen carreteras, la atención de salud es deficiente y no hay programas de desarrollo sostenible.
La situación de las mujeres indígenas es más grave que el resto de la población porque además se ven afectadas por las costumbres tradicionales de su población que no le permiten educarse ni salir adelante, son criadas para ser esposas y madres, y muy pocas logran convertirse en profesionales.