No está claro qué fue lo que motivó a Mujica, de 78 años, a venir por primera vez a la Asamblea, luego de ausentarse en sus primeros tres años de mandato. Pero algunas cosas están claras: ésta es su última gran oportunidad de hablar ante el mundo ya que el año que viene estará preparándose para concluir su mandato y es un hombre que siente que tiene cosas que decir y que ha descubierto, con sorpresa, que el mundo quiere oírlas. "No es fácil encontrar las razones por las cuáles Mujica hace las cosas, pero lo que es seguro es que le perdió el miedo al escenario internacional'', dijo el politólogo Adolfo Garcé, uno de los más respetados analistas locales. Garcé recordó que durante la campaña electoral que lo llevó a la Presidencia del Uruguay Mujica repetía que nunca saldría del país y que dejaría ese rol en manos del vicepresidente Danilo Astori, un sobrio profesional que sabe inglés.
La figura de Mujica cobró prominencia internacional luego del discurso que pronunció a mediados del año pasado en Río de Janeiro, durante la cumbre Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas (Rio + 20), que fue visto más de un millón de veces en YouTube. "Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Cuánto oxígeno quedaría para poder respirar'', dijo el presidente uruguayo en aquella ocasión. El éxito mundial de aquella intervención y la llegada de decenas de medios de prensa del exterior interesados en retratar la vida austera de un mandatario que reside en una ``chacra'' (granja) han provocado extrañeza en el presidente uruguayo.
En una reciente entrevista con el semanario local Voces, Mujica le preguntó al periodista que lo entrevistaba: "¿Por qué le dieron tanta pelota en el mundo al discurso de Río?''. El periodista Alfredo García le respondió: "Porque nadie dice eso en el mundo, vos acá lo decís a cada rato y a nosotros no nos llama la atención''.