El dueño de un gallo de la localidad de Malles, en el norte de Italia, ha sido condenado a pagar 200 euros de multa por las molestias que ocasiona a los vecinos el canto del animal al alba.
La denuncia la inició una mujer que vive en ese pequeño pueblo de montaña, cerca del corral donde se encuentra el gallo, informan medios locales.