El último de los veteranos franceses de la Primera Guerra Mundial, Lazare Ponticelli, murió esta semana a la edad de 110 años.
Ponticelli, un italiano naturalizado francés en 1939 y último de los veteranos que combatieron bajo la bandera francesa en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), quería "mantener el recuerdo de sus camaradas" muertos en el conflicto.
Tal como Louis de Cazenave, otro sobreviviente de la Gran Guerra, fallecido a comienzos de enero de este año, Ponticelli rechazaba la posibilidad de recibir honores de Estado tras su muerte.
En noviembre de 2005, el entonces presidente Jacques Chirac había lanzado la idea de que el último sobreviviente de la Primera Guerra Mundial tuviera exequias solemnes.
Al participar en la ceremonia de conmemoración del fin del conflicto, el 11 de noviembre de 2007, Ponticelli comentó: "El año próximo espero estar en la ceremonia, si Dios me lo permite. Claro que cuando se llega a mi edad, es difícil".
El 24 de enero de este año, finalmente había aceptado "funerales nacionales, sin gran pompa ni desfile, en nombre de todos los que murieron, hombres y mujeres".
Acciones para preservar.
Para Ponticelli, las acciones para preservar el recuerdo se iniciaron con mucho retraso. "Deberían haber comenzado antes que la gente se muriera o que ya no pudiera hablar", lamentaba.
Empeñado en dar testimonio de lo que había vivido, Lazare Ponticelli estaba orgulloso de relatar en las escuelas sus experiencias en la guerra de 1914-1918.
Valiente desde pequeño.
La vida de un italiano que partió solo de su pueblo natal, al norte de Italia, cuando tenía 9 años para huir de la miseria para reunirse con sus hermanos en Francia.
Aún no había cumplido los 17 años cuando en 1914 se enroló en la Legión Extranjera francesa, en la unidad donde se habían incorporado seis nietos de Giuseppe Garibaldi. Al cabo de unas semanas de formación se encuentra en el frente en Argone, al noreste de Francia.
Días para recordar.
"En el primer ataque fuimos diezmados, pues no teníamos trincheras y los alemanes sí", recordaba. Allí también hizo la primera cura de las heridas sufridas por su hermano Celeste.
En mayo de 1915 Lazare Ponticelli debió volver a su país para combatir en el ejército italiano, aliado de Francia, contra las tropas del imperio austro-húngaro. En su tierra y como cazador alpino combatió a los austríacos.
De ese conflicto, del que salió con una herida en la cara, guarda una experiencia que resumía en una frase: "Se dispara contra padres de familia, pero la guerra es completamente estúpida", decía Ponticelli.
Historia. El conflicto más sangriento
La Primera Guerra Mundial fue un conflicto armado a escala mundial desarrollado entre 1914 y 1918.
Originado en Europa, por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primero en cubrir más de la mitad del planeta. Fue en su momento el conflicto más sangriento de la historia.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra solía llamarse la Gran Guerra o la Guerra de Guerras.
Se calcula que la guerra produjo aproximadamente ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.
De acuerdo con los historiadores franceses, Francia fue el país más afectado, proporcionalmente: 1.4 millones de muertos y desaparecidos, equivalentes a un 10% de la población activa masculina, acompañado por un déficit de nacimientos, estos hechos debilitaron el país por décadas.
El estancamiento demográfico francés se prolongó, con un envejecimiento de la población que sólo logró crecer con la inmigración.
El norte francés estaba en ruinas: casas, puentes, vías férreas, fábricas, etc.