La vida del emperador Adriano centra una gran exposición en el Museo Británico, que muestra al gobernante romano como un titán de la antigüedad, que reprimió a sangre y fuego la disensión interna, pero que apoyó la tolerancia cultural.
Un enorme busto de mármol del emperador, descubierto en la localidad de Saglassos (suroeste de Turquía) el año pasado y que corresponde a una estatua de casi cinco metros, recibe al visitante.
La exhibición cuenta con 180 objetos procedentes de museos de distintas partes de Europa y Oriente Medio, entre ellos un busto de Adriano cedido por el Museo Arqueológico de Sevilla.
La muestra, que se inaugura mañana jueves, 24 de julio, y podrá ser vista hasta el 26 de octubre, ha sido organizada en la sala de lecturas del Museo Británico.