El presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, acometió cambios en la cúpula militar que apuntan a garantizarse un sustituto leal al frente del Ejército si logra un nuevo mandato presidencial en la votación del 6 de octubre.
El presidente y general, que llegó al poder en un golpe de Estado en 1999, quiere dejar bien atado su relevo en el mando militar, con una persona de sobrada confianza a la que, además, cortará las alas con una reorganización de la estructura del Ejército.