Los casi tres millones de peregrinos musulmanes que este año se han desplazado a la Meca para cumplir con uno de los cinco pilares de su fe, abarrotaron el monte Arafat o "Tauba" (arrepentimiento) donde han permanecido rezando hasta la puesta del sol.
El ritual de la peregrinación alcanzó su punto más alto, el mote Arafat y la llanura que lo rodea, situados a 30 kilómetros de la Meca y que se han convertido en un hervidero de fe donde musulmanes de todos los rincones del mundo invocan a Aláh: "Labeyk Alahuma Labeyk" (Aquí me tienes, Señor).
Durante la noche, los fieles que lograron vencer al sueño dedicaron las horas de vigilia a la meditación y al recogimiento en la localidad de Mina.