La Misión de asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) denunció ayer que ha encontrado "pruebas concluyentes" de torturas a detenidos, algunos menores de edad, en instalaciones de la policía y los servicios secretos afganos (NDS).
Casi la mitad (46%) de los detenidos por el NDS y "más de un tercio" de los arrestados por la policía fueron torturados, según un informe de UNAMA que cuenta con el testimonio de 379 prisioneros, todos ellos acusados de crímenes vinculados "de seguridad nacional".
El informe detalla que "el NDS practica la tortura de forma sistemática en diversos centros de detención (de su competencia) por todo el territorio afgano" y especifica cinco de esos centros en otras tantas provincias.
Las prácticas denunciadas por UNAMA incluyen diversos tipos de "suspensión" (en las que se cuelga al detenido de alguna parte de su cuerpo por largos períodos), palizas, uso de electricidad, golpes en los genitales e incluso arrancamiento de uñas y abusos sexuales.
La misión de Naciones Unidas recuerda en su extenso informe que cualesquiera de esas prácticas "está entre las más graves violaciones de los derechos humanos previstas por la legislación internacional" y que también "son crímenes bajo las leyes afganas".
Asimismo, en el documento se afirma que las torturas observadas suponen un obstáculo para el proceso de reconciliación y que dañan la seguridad nacional de Afganistán.
Según UNAMA, la rendición de cuentas de los responsables de las fuerzas de seguridad afganas en casos de tortura es "débil, no transparente y raramente ocurre".
El documento recuerda que las fuerzas internacionales tienen su cuota de responsabilidad y detallan que de los 89 entrevistados arrestados, 23 habían sufrido torturas.