El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en colaboración con el Ministerio de Ciencia y Tecnología Chino, invertirá 5.6 millones de dólares en dotar a China de autobuses híbridos, menos contaminantes.
El proyecto comprende la transferencia a China de la tecnología necesaria para producir vehículos de transporte público con motores híbridos, basados en pilas de combustible, con el objetivo de facilitar su uso comercial en las zonas urbanas del país y reducir la polución, cuyo objetivo es facilitar la comercialización en el país de este tipo de vehículos de transporte público.
Los primeros tres autobuses empezaron a funcionar en Pekín en 2006, y pronto habrá más en las calles de Shanghai, gracias a un programa que estimulará la creación de estándares y de políticas gubernamentales favorables para el desarrollo industrial del sector.