Los empleados iraquíes de UNICEF continúan con su trabajo tras la evacuación de funcionarios extranjeros de esta agencia de la ONU y distribuyen alimentos pese a las denuncias de bombardeos en orfanatos y centros de niños discapacitados en Bagdad.
"Son 160 personas que continúan con su trabajo en el interior del país y que distribuyen estos días alimentos básicos, como arroz, harina y carne envasada, a 600 niños y niñas con graves discapacidades en cuatro centros de acogida del centro de Bagdad", afirmó a EFE en Amán Martin Dawef, portavoz de UNICEF en Irak.
Durante la guerra de 1991 muchos niños murieron en centros de acogida como éstos y por eso antes de que comenzaran a caer las primeras bombas la organización de Naciones Unidas para la Infancia y la Juventud ya había almacenado esos alimentos en dos silos.
En tanto, ayer, sobre una planicie azotada por el viento en la frontera entre Siria e Irak, cuadrillas de trabajadores sirios trabajaban apresuradamente para instalar carpas para recibir a refugiados iraquíes que escapan de los bombardeos en su país.