Los responsables de la conservación de los templos y palacios de Angkor, en el norte de Camboya, han decidido prohibir la entrada de perros en ese recinto histórico clasificado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1992. "Debemos proteger nuestros tesoros. Estos templos son nuestra herencia nacional.
Los perros ensucian el lugar porque orinan y defecan en cualquier parte. No es bueno para los turistas. A nadie le gusta pisar sus excrementos", explicó el gobernador de la provincia de Siem Reap, Sou Phirin.