La ola de violencia en México a causa de la lucha por el territorio y el mercado de venta de drogas está diezmando a la Policía de este país.
Cuando no es por medio de la muerte es porque los miembros de la fuerzas del orden renuncian por que temen enfrentarse a los narcotraficantes.
El pasado miércoles un comando ejecutó en el municipio a tres agentes estatales, lo que provocó renuncia, el viernes, de la directora de Seguridad Pública de Poanas, Durango, Juana Inés Robles Simental, y 20 subordinados.
El presidente municipal de Poanas, Gerardo Gutiérrez, admitió que la directora renunció a causa de la violencia que se ha registrado en los últimos días en este municipio ??"que se compone de unos 5 mil habitantes??" y en los colindantes.
De forma interina, el alcalde designó en el cargo a Juan García y le pidió reclute a otros elementos.
La madrugada del miércoles, en el poblado de Villa Unión, cabecera municipal de Poanas, tres agentes estatales fueron acribillados a balazos mientras dormían en una casa a 100 metros de la Dirección de la Policía Municipal.
Un total de 21 personas fueron ejecutadas por narcotraficantes durante el pasado fin de semana en México, 11 de ellas en el estado de Chihuahua, informaron las autoridades.
Por otra parte, en Tijuana, estado de Baja California, un grupo armado ultimó a un agente de la Policía Municipal y dos mujeres fueron ejecutadas en un camino vecinal.
Los restantes asesinatos se cometieron en los estados de Sinaloa y Quintana Roo, a la vez que, en Chipalcingo, estado de Guerrero, se informó del secuestro de un agente policíaco por varios hombres que portaban armas largas.
Fin de semana.
La violencia se ha "cebado" en los últimos meses con el tercio norte del país, donde la contienda interna de los carteles de la droga ha disparado los asesinatos.
Algunos de los cadáveres que ha dejado la lucha entre señores de la droga fueron hallados decapitados o con "narcomensajes" entre capos, de acuerdo a informaciones oficiales.
Las cabezas fueron halladas en varios casos en circunstancias macabras, como en el interior de pequeñas neveras portátiles, arrojadas frente a un edificio de la autoridad.
Los carteles más activos en la zona norte del país son los de Sinaloa, Tijuana, Juárez y el Golfo.
El Ejército y la Policía Federal se encuentran desplegados en varios estados de la República para contrarrestar la ola criminal, como parte de la política de seguridad del presidente Felipe Calderón.
La presencia militar se ha reforzado en las últimas semanas en los estados de Sinaloa, cuna del narcotráfico mexicano, y Chihuahua, base del cártel de Juárez.