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Narcotráfico le quita el sueño a mexicanos

Raffael Vescio, quien vino de Canadá, señaló que``tenemos miedo de salir a las calles"" por la violencia.


POR AÑOS, las playas de Acapulco eran la mejor atracción turística de la tierra azteca. Sol, arena y mar, ese era el slogan de los promotores que vendían este paraje en el Pacífico mexicano, lugar de residencia de estrellas y multimillonarios.
De la nada, durante una fiesta en el balneario de Oaxaca a finales de 2006, desconocidos lanzan varias cabezas humanas a una pista de baile por rencillas criminales. El miedo y el terror llegaron al paraíso.
Los tiroteos se adueñaron de la urbe tropical y los policías comenzaron a realizar requizas en busca de paquetes de cocaína.
Desde mediados de los Ochenta, cuando fue evidente el flujo constante de drogas hacia Estados Unidos por América Central, los delincuentes en México se percataron que tenían el control de la única vía directa para acceder por tierra al mayor mercado de consumidores de alucinógenos.
La vastedad del territorio mexicano, la corrupción de los agentes policiales y el poder del dinero sucio comenzaron a afectar el modo de vida en este país latinoamericano, agobiado por la extrema pobreza y las luchas políticas internas.
Esta "nueva y atroz" imagen de México se ha convertido en un debate de trascendencia internacional, debido a las consecuencias que puede generar en la región.
Por ello, a la tierra azteca se le mira con dos puntos de vista. Para América Latina, México es un símbolo y un ejemplo como nación soberana en desarrollo. Para los Estados Unidos, la gente al sur de la frontera es un problema, una especie de "tsunami" que se desborda hacia sus límites, atrayendo inmigrantes ilegales, estupefacientes, matanzas e inseguridad.
Analistas, periodistas y políticos estiman que la violencia social en México puede trasladarse a otras latitudes. Otros incluso dicen que "México es hoy la nueva Colombia".
Según Ted Galen Carpenter, vicepresidente de Estudios de Defensa y Política Exterior del Cato Institute, México "ha empezado a parecerse a la Colombia de hace una década", tanto que los propios mexicanos han comenzado a referirse a esta tendencia como la "Colombianización" de su país.
Carpenter advierte que como suele pasar con los lucrativos mercados negros, el comercio ilícito de drogas en México ha sido acompañado por corrupción y una violencia creciente. Empero el especialista dice que, aunque es cierto que México no se enfrenta a una insurgencia de gran escala como la que aflige a Colombia, "las similitudes entre los dos países son mayores que las diferencias".
El analista estadounidense recalca que con los arrestos y las muertes de muchos capos a lo largo de los años, tanto en Colombia como en México, no se ha logrado un impacto significante en la cantidad de drogas que entran a los Estados Unidos.
Otra no tan grata similitud con Colombia es la ola de secuestros, raptos y asesinatos sumarios. La tragedia de las mujeres fallecidas en Ciudad Juárez trascendió a escala global y todas las miradas enfocaron los altos niveles de corrupción existentes en las agencias policiales de México.
La periodista Alezandra Noguéz también indica en una investigación reciente que México ocupa el segundo lugar mundialmente en la comisión del secuestro, sólo después de Colombia, según recavó del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública (CCSP), una organización civil que se encarga de la medición de la inseguridad en este país.
José Antonio Ortega, vocero de la CCSP, mencionó que entre 1997 y 2003 fueron secuestradas unas 4, 000 personas en México, de las cuales "han sido asesinadas 160.
Por su parte, el Consejo Económico Social de Naciones Unidas advirtió sobre la gravedad del secuestro en territorio mexicano, cuya ocurrencia se duplicó entre 2001 y 2002, al pasar de 245 casos reportados en el primer año a 464 hasta octubre del segundo año.
Elva Narcia, editora de BBC Mundo, destaca a su vez que sólo la seguridad en la Ciudad de México demuestra que las autoridades ya no pueden controlar la situación de la violencia.
Cifras oficiales indican que en el 2002 se registraron en esta metrópoli 912 homicidios, 1, 460 violaciones y cerca de 80, 000 robos, señala Narcia.
La investigadora resalta que el grave problema que tiene México es la impunidad.
Otros consideran que la incapacidad de las autoridades locales para resolver la inseguridad ocasionará problemas mayores.
De todas las similitudes entre Colombia y México, la más preocupante puede ser la violencia que es cada vez más penetrante, recuerda por su lado Carpenter.
"Ya no sólo el comercio de cocaína y de heroína se caracteriza por el derramamiento de sangre, e incluso el de marihuana, que tradicionalmente ha generado poca violencia, está ahora acompañado de asesinatos horrendos; de hecho, las peores y más sangrientas masacres de los últimos años en México han involucrado el tráfico de marihuana, no de drogas más duras", agrega el docente norteamericano.
Para el especialista, México todavía puede evitar el trágico camino que siguió Colombia, "pero el tiempo se acaba".
La Procuraduría General dijo que investiga denuncias de que cinco agentes estatales y dos secretarias asesinados por desconocidos a plena luz del día en Acapulco estaban vinculados a narcotraficantes.
Viviana Macías, vocera de la procuraduría, dijo a The Associated Press en una entrevista por teléfono que "una de las pistas"" que se estaba investigando era si los policías estaban asociados con contrabandistas de drogas.
Añadió que lo que se sabe por ahora es que los atacantes habrían formado parte de una banda de delincuentes y que estaban "disfrazados de soldados"".
Uno de los cinco policías asesinados había salido ileso de un ataque hace apenas un mes, dijo Macías.
Dos grupos, de alrededor de ocho hombres armados cada uno, llevaron a cabo los ataques, dijo la Policía.


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101 años de Panamá América

 
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