Rodeado de ingenieros, Bolden vio de cerca el progreso del prototipo un mes después que el gobierno de Barack Obama reveló su presupuesto para el 2014 que propone una partida de 105 millones de dólares para impulsar la misión, que podría terminar costando más de 2.600 millones de dólares. Los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro, en California, y del Centro de Investigación Glenn, en Ohio, desarrollan un impulsador que toma como base la propulsión iónica en vez del combustible químico convencional. La propulsión iónica, que en otras épocas estaba relegada a la ciencia ficción, dispara rayos de átomos cargados de electricidad para propulsar una aeronave. Es preferida para cursar el espacio profundo porque ahorra combustible. Las pruebas del motor se intensificarán el próximo año.
"Si no puedes ir al asteroide, que el asteroide venga a ti'', dijo Bolden.
La roca a capturar aún no ha sido seleccionada.
Además de preparar a los astronautas para un posible viaje a Marte, la NASA dijo que la misión de la captura del asteroide tiene por objeto probar tecnologías a fin de desviar las rocas espaciales cuya ruta amenace con chocar con la Tierra.