El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, logró conformar el que será el cuarto ejecutivo que encabeza, más exiguo de lo que aspiraba, tras pactar in extremis con el partido ultranacionalista Hogar Judío de Naftalí Bennet.
Esa formación, el conservador Likud que lidera Netanyahu consiguió cerrar hora y media antes de que concluyera el plazo preceptivo por ley, un acuerdo que integra a los 8 diputados de Bennet en el próximo gobierno de Israel.
“Se terminó la negociación, se terminaron las campañas”, escribió Bennet en Facebook.
Por su parte, haciendo gala de su característico humor cínico, Netanyahu comentó en rueda de prensa que estaba “seguro de que nadie se ha sorprendido realmente de que las negociaciones hayan terminado antes del plazo”.
El acuerdo de coalición entre ambos establece que la cartera de Justicia, una de las más codiciadas en Israel, vaya a parar a manos de la formación nacionalista religiosa, a pesar de las reticencias mostradas por el primer ministro a lo largo de la jornada.
El gobernante Likud había aceptado por la mañana entregar esa cartera, pero cercenando la autoridad del ministro, de forma que no pudiera participar en algunas de las decisiones más cruciales bajo su autoridad, entre ellas el nombramiento de jueces rabínicos, donde podría haber colisionado con los intereses del partido ultraortodoxo sefardí Shas, uno de los integrantes de la coalición.
“Este no un gobierno de derechas ni de izquierdas ni de centro. Este es un gobierno para todo el pueblo de Israel”, dijo Bennet.