El líder del partido conservador Likud, Benjamín Netanyahu, empezó a negociar con la extrema derecha y el sector ultraortodoxo para formar Gobierno tras no llegar a un acuerdo con el centrista Kadima y el Partido Laborista.
Tras recibir el "no" -al menos provisional- del Kadima de Tzipi Livni, y del Partido Laborista de Ehud Barak, para crear una coalición gubernamental que hubiera tenido un carácter más moderado, el líder del Likud, encargado de formar el próximo ejecutivo, ha sondeado a sus "socios naturales" de la derecha radical.
Netanyau inició así los contactos con la ultraderechista Israel Beitenu de Avigdor Lieberman, tercera fuerza israelí tras obtener 15 diputados en las elecciones del 10 de febrero y que aspira a introducir uniones maritales civiles, facilitar las conversiones al judaísmo y cambiar el sistema de Gobierno en Israel.
Al término de la primera reunión con el equipo de Netanyahu, Lieberman manifestó que existe desacuerdo entre los dos partidos, principalmente en lo que se refiere a la "agenda civil", que provocará no pocos encontronazos con los sectores ultraortodoxos.