Benjamín Netanyahu, líder del partido derechista Likud, vuelve a hacerse con las riendas del poder en Israel tras años en la sombra y a la espera de su oportunidad, aunque el triunfo fue conseguido por escaso margen y gracias a la ascensión de la derecha.
El presidente del Estado, Shimon Peres, le encargó la misión de formar el gobierno, después de que su formación fuera la segunda más votada con 27 diputados, uno menos que el centrista Kadima, de Tzipi Livni, pero con el respaldo de 65 diputados de los 120 que conforman el Parlamento israelí.
De conocidas ambiciones de poder y retórica populista, Netanyahu, de 58 años, ha permanecido en los últimos meses casi impertérrito, a sabiendas de que los sondeos de opinión le situaban a la cabeza.
Pero la sorpresiva victoria simbólica de la dirigente del Kadima en las elecciones mantuvieron hasta la fecha la incertidumbre y diluyeron cualquier expectativa triunfalista por parte del líder del Likud.
Tras los comicios de 2006, que dieron al Likud el peor castigo de su historia al obtener sólo 15 diputados, en los del pasado 10 de febrero, la formación conservadora repuntó, así como otros partidos de extrema derecha.
Netanhayu es consciente de que será Primer Ministro, pero no por una abrumadora victoria, sino por los cálculos matemáticos necesarios para conformar una mayoría parlamentaria.
Netanyahu afirmó que afronta la misión con gran responsabilidad y con el objetivo de conseguir la paz y la seguridad en el país.
Reunión.
Netanyahu se entrevistará mañana con la dirigente de Kadima, Tzipi Livni, para negociar la posibilidad de que se sume a la coalición.
Poco después de recibir el encargo del presidente del Estado de Israel, Shimon Peres, de formar gobierno, Netanyahu telefoneó a Livni a la que le expresó que era muy consciente de su decisión de pasar a formar parte de la oposición, aunque, precisó, nada les impide reunirse, según informan medios locales.
El líder de Likud, exhortó a Livni y Ehud Barak, del Partido Laborista, a integrar un gobierno de unidad nacional.
"Unámonos para garantizar el futuro del Estado de Israel. Os pido que nos reunamos, primero para debatir (la posibilidad de formar) un gobierno de unidad nacional por el bien del pueblo y del estado", tras recibir el encargo presidencial.
Netanyahu dispone de 28 días para formar gobierno, misión que podría prolongarse otras dos semanas en caso de requerirlo.