Con el objetivo de que los visitantes se pongan por un día en la piel de un periodista, en otoño del 2007 está prevista la inauguración de un gran museo situado entre la Casa Blanca y el Capitolio. En el país de Bob Woodward y Carl Bernstein, Walter Cronkite, los diarios "The New York Times" y "The Washington Post", la "CNN", y en el que hasta Superman era periodista, la devoción y el recelo que despiertan estos profesionales en el público tendrán su celebración en pleno corazón de la capital. Se trata de una inmensa mole de cemento armado que se llamará "Newseum" (juego de palabras en inglés entre "news", noticias, y "museum", museo), y es la continuación de su antecesor, que estaba situado en Arlington, a pocos kilómetros de Washington, que cerró sus puertas en el 2002 para crecer. Tres veces más grande que el anterior, el objetivo del "Newseum" (http://www.newseum.org/) es que el visitante asuma por un día las tareas de un periodista, dejando a la entrada, eso sí, las prisas por entregar una noticia, la angustias de un directo o los imprevistos técnicos para radiar una crónica.
Y las que quedan son por lo general de tan mala calidad que podrían volverse desérticas si son explotadas con intensidad, dijo Brown a IPS. A diferencia de la llamada "revolución verde" en los años 60, cuando variedades mejoradas de trigo, arroz, maíz y otros cereales impulsaron la producción mundial de alimentos, ahora no parece haber ninguna carta tecnológica en la manga. "La biotecnología ha hecho poca diferencia hasta ahora", señaló Brown.
Aun cuando los largamente prometidos avances biotecnológicos en la creación de semillas resistentes a las sequías, el frío y las enfermedades se alcancen en la próxima década, podrán impulsar las cosechas apenas poco más de cinco por ciento en todo el mundo, sostuvo.
"No existe una suficiente discusión sobre cómo se alimentará a la población mundial en los próximos 20 años", añadió.
El hambre es ya una dolorosa realidad para más de 850 millones de personas, 300 millones de ellas niños y niñas. El sistema global de alimentación necesita ser corregido lo antes posible, afirmó el director de investigaciones de la NFU, Darrin Qualman.
"Muchos agricultores canadienses y estadounidenses están abandonando el negocio debido a que los precios de las cosechas están en el nivel más bajo en casi 100 años. A los agricultores se les dice que la superproducción es la causa de los bajos precios que se han visto obligados a aceptar en estos años", indicó Qualman.
Sin embargo, la mayoría de las corporaciones agrícolas de América del Norte registraron ingresos sin precedentes en 2004.
El investigador señaló que existe un gran desequilibrio de poder, ya que sólo cinco grandes empresas controlan el mercado mundial de cereales.
"El sistema de producción de alimentos está diseñado para generar ingresos, no comida para beneficio de la población. Es un sistema que está feliz en dejar a cientos de millones de personas sin comer", dijo a IPS.
La desigualdad y la pobreza están en el centro del problema del hambre, según varios expertos, incluyendo los de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La disparidad económica se propaga, permitiendo que el hambre y la malnutrición se conviertan en un problema crónico para los pobres tanto del Sur en desarrollo como del Norte industrializado, dijo Brown. Y es muy probable que la situación empeore a causa del cambio climático. Solo en África, unas 184 millones de personas podrían morir a causa de inundaciones, hambrunas, sequías y conflictos derivados del recalentamiento planetario para fines de este siglo, según un nuevo informe de la organización humanitaria Christian Aid.
Uno de los principales objetivos de la ONU se incluyen reducir en 50% la proporción de personas que padecen indigencia y hambre.
El hambre es ya una dolorosa realidad para más de 850 millones de personas, 300 millones de niños y niñas de la población mundial.
El sistema global de alimentación necesita ser corregido lo antes posible, para evitar una crisis mayor.