Con una ciudad vestida de gala y con mucha lluvia, el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó ayer que nada le impedirá subir a la rampa del palacio de gobierno el 1 de enero para asumir la presidencia.
Los trabajadores recorrieron las principales avenidas, calles y la explanada de los Ministerios para retirar la basura y lavar el piso, mientras un batallón de efectivos de la guardia presidencial realizaban el ensayo final. Unas110 delegaciones y 80 invitados especiales llegarán a Brasilia a partir de hoy para estar presentes en los actos oficiales, entre ellos los de Argentina, Bolivia, Chile, Estados Unidos, Perú, Venezuela, Uruguay, Africa del Sur, Guinea Bisseau, Suecia, Guyana, la Unión Europea y España.
La ceremonia le costará al partido 1.5 millones de reales (unos 430,000 dólares), informó el coordinador Wilmar Lacerda. Terminadas las ceremonias oficiales ante las autoridades nacionales y extranjeras, Lula desfilará en un auto abierto ante el pueblo. También, ex guerrilleros y socialistas de origen humilde estarán mañana junto a nobles, empresarios y políticos de derecha entre los invitados a la investidura de Lula como presidente de Brasil.
La ceremonia oficial de investidura y la fiesta popular para los seguidores de Lula, según sus organizadores, reunirán unas 500,000 personas en Brasilia.
Stanziola señaló que el SIP seguirá con la campaña para lograr que la energía eléctrica retorne a los niveles que estaban cuando operaba el IRHE y solicita a la población panameña que hoy a las doce de la noche apague por un minuto las luces en todos los hogares y comercios del país como señal de protesta.