Mundo

Nicanor Parra, maestro y amigo

Una velada fue el comienzo de nuestra amistad que ha superado el medio siglo XX y que se mantiene.


Una mañana del invierno de 1956 caminábamos el poeta Jorge Tellier y yo por los jardines del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, disfrutando los rayos de sol que habían logrado atravesar las tupidas nubes invernales, cuando en un tono que revelaba alegría y sorpresa Jorge me anunció que venía a nuestro encuentro Nicanor Parra.

Había llegado unos días antes de Europa y volvía a sus tareas de profesor de matemáticas y física en le Pedagógico. No lo conocía personalmente, pero sí su exitoso libro Poemas y Antipoemas, publicado en 1954, y distinguido con el Premio Municipal de Poesía.

Unos días después del encuentro en los jardines de la Universidad almorzábamos con el poeta en su casa, acompañados de su esposa de entonces, una hermosa sueca que no sólo  llamaba la atención por su belleza sino también por su distinción.

 

Nuestro último abrazo fue este marzo pasado, en su casa de Isla Negra.

En su casa anterior a ésta (que se conserva todavía), incrustada en la cordillera próxima a Santiago disfruté de su hospitalidad y su magisterio, pues fui un invitado que poco faltó para ser su huésped.

Sus datos biográficos (nació en 1914) están entre versos de varios poemas. Nació en Chillán, pueblo que se encuentra en el camino hacia el profundo sur de Chile: “A recorrer me dediqué esta tarde / Las solitarias calles de mi aldea / Acompañado por el buen crepúsculo / Que es el único amigo que me queda”. De su padre nos dice “(Ilustre padre que en sus buenos tiempos / Fuera mejor que una ventana abierta)
En esta entrega presentaremos una selección de sus Poemas, y en las próximas sus Antipoemas y Artefactos. (Entrega I).

 

El autor es profesor de la Universidad de Panamá.

(Ver poemas en la página 40 del diario impreso)


fecha edicion
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307812
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América