El presidente francés, Nicolas Sarkozy, lanzó su proyecto de reforma constitucional para que se concrete la "democracia ejemplar" que prometió en su campaña, pero la oposición socialista, cuya abstención es necesaria para su aprobación, la criticó como muy insuficiente y puso condiciones.
El proyecto que el portavoz del Gobierno, Luc Chatel, calificó de "la mayor reforma de la V República" -fundada por Charles de Gaulle en 1958- fue aprobado ayer en Consejo de ministros y su debate comenzará en el Parlamento el próximo 20 de mayo.
El texto amplia los poderes del Parlamento, encuadra los del presidente de la República, que, a cambio, como quiere Sarkozy, podrá expresarse en persona ante los legisladores -lo que no puede hacer ahora en virtud de la separación de poderes- y da más derechos a los ciudadanos.
Como ya se había informado, el proyecto elimina la obligación de someter a referéndum las futuras ampliaciones de las Unión Europea, como el eventual ingreso de Turquía, que se había introducido en la Carta Magna con una reforma en 2005.
Si se aprueba la reforma actual, el jefe de Estado podrá escoger entre una ratificación parlamentaria y una consulta popular, como antes de 2005, lo que le dará "credibilidad" en las negociaciones con sus socios europeos, según argumentó un alto funcionario.
La revisión propuesta limita a dos los mandatos consecutivos del jefe de Estado y fija un número máximo de ministros, dos puntos que deseaba Sarkozy y que no figuraban en las propuestas del comité encabezado por el ex primer ministro Edouard Balladur para los cambios constitucionales.